La voltamperometría se define por la medición de la corriente eléctrica en función del potencial aplicado a un electrodo inmerso en una solución con un analito determinado. Este método electroanalítico, que data de los inicios del siglo XX con el descubrimiento de la polarografía en 1922 por Jaroslav Heyrovský, ha evolucionado desde técnicas rudimentarias hasta sistemas sofisticados que permiten un análisis detallado y reproducible de fenómenos electroquímicos complejos [1]. La importancia del trabajo histórico como el desarrollo del primer potenciostato de tres electrodos en 1942 por Hickling marcó un punto de inflexión, al permitir un control más preciso del potencial aplicado y la medición simultánea de corrientes eléctricas, facilitando avances teóricos e instrumentales decisivos durante las décadas siguientes [1].
El núcleo experimental estándar en voltamperometría es el sistema de tres electrodos. Este consta del electrodo de trabajo, que facilita la transferencia de electrones desde o hacia el analito; el electrodo auxiliar, encargado de suministrar o absorber toda la corriente necesaria para equilibrar la corriente observada en el electrodo de trabajo; y el electrodo de referencia, que provee un potencial de reducción conocido para medir con precisión el potencial aplicado al electrodo de trabajo sin que por él circule corriente alguna [1]. El diseño divide las funciones para evitar interferencias entre la medición del potencial y el paso de corriente, mejorando así la estabilidad y reproducibilidad del sistema.
Las superficies activas del electrodo de trabajo suelen ser mínimas, de tan solo unos pocos milímetros cuadrados o incluso menores, para intensificar la polarización y mejorar la sensibilidad a procesos superficiales específicos, como transferencia electrónica o adsorción. Esta reducción también minimiza efectos capacitivos no deseados y facilita una respuesta más clara ante cambios en concentración o naturaleza química del analito [1].
La interpretación cuantitativa en voltamperometría requiere integrar modelos tanto termodinámicos como cinéticos, debido al componente temporal de la técnica. Las ecuaciones clásicas como la ecuación de Nernst describen estados ideales sin considerar tiempos ni velocidades; sin embargo, los procesos electroquímicos reales implican dinámicas temporales complejas. Por ello se incorporan modelos modificados basados en la ecuación de Nernst y la ecuación de Butler-Volmer que capturan mejor las velocidades relativas de oxidación-reducción bajo condiciones experimentales variables [1]. Esta combinación permite correlacionar variaciones en corriente con los mecanismos moleculares subyacentes.
Existen múltiples variantes técnicas adaptadas según los objetivos analíticos:
- Voltamperometría de barrido lineal: El potencial aplicado varía linealmente con el tiempo mientras se registra la corriente resultante. Se mantiene constante el potencial del electrodo de referencia durante esta operación. Es útil para observar procesos redox sucesivos y determinar parámetros termodinámicos básicos [1].
- Voltamperometría escalonada: Una técnica derivada de la voltamperometría de barrido lineal en la que se aplica voltaje durante un tiempo, seguido de la medida de la corriente y luego se repite para voltajes variables usando un programa en forma de escalera [1].
- Voltamperometría de onda cuadrada: Método electroquímico que combina aspectos de muchos métodos de la voltamperometría de pulso. La forma de onda se analiza como una voltamperometría en escalera a la hora de interpretar los resultados [1].
- Voltamperometría cíclica: Un método que alterna repetidamente el sentido del barrido potenciométrico para estudiar procesos reversibles e irreversibles, analizar coeficientes de difusión, determinar potenciales de reducción de semiceldas y obtener información sobre mecanismos electrodinámicos complejos relacionados con catalizadores o materiales novedosos [1][4][5].
- Voltamperometrías de redisolución (anódica, catódica y por adsorción): Técnicas cuantitativas especializadas para trazas metálicas o aniones. En la anódica, el analito se deposita electrolíticamente y luego se oxida; en la catódica, se forman precipitados insolubles que luego se reducen; y en la de adsorción, el analito se deposita por adsorción en la superficie del electrodo antes de la electrólisis [1].
La capacidad analítica robusta y precisa ha extendido su uso a áreas diversas incluyendo monitoreo clínico, farmacéutico e incluso forense. Un ejemplo reciente es el empleo combinado entre voltametría cíclica (VC) y voltametría onda cuadrada (VOQ) para detectar anfetaminas y sus derivados en muestras biológicas. Estudios sistemáticos han confirmado que estas técnicas ofrecen sensibilidad adecuada junto con rapidez operativa y bajo costo, características esenciales para contextos médicos o legales donde se requiere alta fiabilidad científica sin comprometer eficiencia económica ni tiempos prolongados [3].
Mantener un potencial estable en presencia de corrientes fluctuantes sigue siendo una limitación técnica clave. La elección adecuada del electrodo auxiliar es crítica para evitar reacciones secundarias indeseables, especialmente cuando opera a potenciales extremos en los bordes de la ventana de disolvente, donde se oxida o reduce el solvente o electrolito de apoyo. Este último suele ser un compuesto inerte cuya función principal es minimizar la resistencia de la solución; su ausencia puede alterar significativamente los resultados al incrementar la resistencia, lo que reduce enormemente la exactitud de los resultados [1].
El desgaste superficial o contaminación también afecta repetidamente a los electrodos activos; por ello se recomienda limpiar y pulir los electrodos de trabajo con regularidad para conservar propiedades reproducibles. En sistemas no acuosos, la IUPAC recomienda el uso de la pareja ferroceno/ferrocenium como un estándar interno para calibrar potenciales aplicados debido a su estabilidad química comprobada [1].
La voltamperometría representa una herramienta indispensable dentro del arsenal analítico moderno gracias a su versatilidad metodológica basada en principios físico-químicos sólidos y desarrollos instrumentales avanzados desde mediados del siglo XX. Su capacidad para caracterizar mecanismos redox complejos, cuantificar trazas específicas e investigar materiales funcionales continúa respaldando numerosas investigaciones científicas e industriales contemporáneas.
[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Voltamperometr%C3%ADa
[2] https://www.studocu.com/es-mx/document/universidad-nacional-autono...
[3] https://revista.rbc.org.br/index.php/rbc/article/view/982
[4] https://es.linkedin.com/posts/metrohm-argentina-s-a_qu%C3%A9-es-la...
[5] https://filab.fr/es/nuestros-servicios/nuestros-servicios-de-espec...
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